
Si una vez regresara al corredor
de aquellos pasos de silencios viejos,
caminarían mis pies tan perplejos
como ojos a las puertas del amor.
Y a aquella puerta llamaría el hombre
que soy a veces cuando me habla el viento
palabras nuevas. Dulce movimiento
el de los labios al decir tu nombre.
Desde aquel gris que amenazaba el cielo
hasta lo absurdo de tu lejanía;
desde la tarde en que empezaste un beso
hasta la noche en que acabó tu celo:
de aquellos pasos de silencios viejos,
caminarían mis pies tan perplejos
como ojos a las puertas del amor.
Y a aquella puerta llamaría el hombre
que soy a veces cuando me habla el viento
palabras nuevas. Dulce movimiento
el de los labios al decir tu nombre.
Desde aquel gris que amenazaba el cielo
hasta lo absurdo de tu lejanía;
desde la tarde en que empezaste un beso
hasta la noche en que acabó tu celo:
Reencarnaría yo esta cercanía
dispuesto, amor, hasta morir por eso.
dispuesto, amor, hasta morir por eso.

