Miran hacia todas partesbuscando una culpa
que es de otros,
pero la buscan y la encuentran
en todos los ojos
que los miran disfrazados
de inmaculadas sombras,
ojos que no saben
porque no pueden.
Ellos miran sus miradas
aterradas de silencios,
preámbulo de estar solos
sobre el lecho de la suerte,
ese lecho despierto
de sábanas impacientes.
Miran y ahora miran
hacia la hora señalada,
la espera ya es sacrificio,
los relojes conspiran
y el amor está echado.
Ya no miran,
sus ojos se cierran
y se abren las caricias.
¡Qué torpes se descuelgan
de sus almas temblorosas
que escapan de la noche!
Conservan la inocencia
y estrenan sus sexos nuevos.

